Seguramente todos hemos sentido celos en algún momento de nuestra vida, pero muy pocas veces nos hemos puesto a pensar que son los mismos. Se los considera una respuesta emocional que se presenta no solo con respecto a la pareja sino también con otras personas de nuestro entorno (familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc.).

Aquí nos enfocaremos en el primer caso. Estos sentimientos surgen cuando se siente que el amor que siente nuestra pareja por nosotros corre algún peligro (en general por culpa de una tercera persona). Hay tres factores que están implícitos en este sentimiento: Comparación, Competencia y Temor a ser reemplazado.

Esto provoca que la persona que los padece se sienta enojada, triste, angustiada y con miedo a perder lo que se tiene. En general estos celos son parte de la vida amorosa de todas las parejas. De vez en cuando esto es normal y puede que de un poco de sabor a la relación (puede llegar a indicar que existe un real interés de uno hacia el otro).

Se dice también de que son algo saludable porque nos mantiene alertas pero sin ser posesivos. Sin embargo los celos en extremo pueden llegar a constituir una patología autodestructiva para quien lo padece y para las personas a su alrededor. Este estado de los celos recibe el nombre de celosía o colopatía.