La mujer al mercado laboral no la ha liberado del peso del hogar. La mujer sigue asumiendo casi en solitario las tareas domésticas y el cuidado de sus hijos, sin quedarle apenas tiempo para el ocio.

Estas apretadas agendas no impiden la evolución de la mujer. El estudio apenas detecta diferencias entre la población femenina rural y urbana.

Sus cronogramas diarios dependen de las horas que le exige su profesión, quedando en un segundo plano su lugar de residencia.

¿Cómo ocupan su tiempo las mujeres?
Las amas de casa dedican casi 16 horas diarias a diversas actividades. Pese a trabajar exclusivamente en el hogar, las amas de casa tienen una agenda muy organizada que repiten casi con exactitud todos los días.

Se levantan muy temprano y dedican casi toda la mañana a las tareas del hogar, compaginándolas con una salida de poco más de una hora para hacer la compra y para realizar algunas gestiones.

A la hora de comer, su agenda empieza a ser menos apretada. A partir de entonces dedican su tiempo al cuidado de los hijos -especialmente si se trata de familias con niños en edad escolar-, que lo compaginan con momentos de ocio.

Al final del día, entre las nueve y media y las doce de la noche, la ama de casa dedica otro pequeño tiempo al descanso.

Estas apretadas agendas no impiden la evolución de la mujer. Las trabajadoras por cuenta propia y por cuenta ajena con jornada completa.

Su actividad diaria arranca muy temprano, incluso en algunos casos antes de las siete de la mañana. Se caracteriza por ser una mujer que suele emplear el transporte público para dirigirse a su trabajo, lo que adelanta en la mayoría de los casos la hora de salida de su domicilio para dirigirse a trabajar.

A media mañana exprime su tiempo para otras obligaciones, como las gestiones administrativas, que suele resolver entre las diez y las once.

Algunas mujeres emplean incluso la conocida «hora del café» en sus trabajos para realizar estos recados. Ya por la tarde, la mujer dedica un pequeño tiempo para las compras en el supermercado.

La hora media de llegada al hogar ronda las ocho y media de la tarde y, a partir de entonces, la mujer concentra su actividad en las tareas domésticas, compaginándolas con el cuidado de los hijos. Sólo al final del día, entre las diez y media y las once y media de la noche, tiene tiempo para el ocio.