Mayo 27, 2007

La maternidad en la juventud

embarazo.JPGEs en la llamada etapa de adolescencia donde generalmente se considera que los jóvenes son autónomos e independientes socialmente; no obstante, esta libertad es tomada desmedidamente teniendo como resultado embarazos a edades muy tempranas en donde esta etapa no se desarrolla.

Los embarazos en menores de 15 años son peligrosos, debido a que las muy jóvenes pueden presentar hipertensión y dar a luz bebés de bajo peso.

Las adolescentes de más edad, aunque biológicamente están preparadas para la experiencia maternal, corren riesgos psicológicos pues no siempre cuentan con apoyo familiar o de pareja.

Las jóvenes y adolescentes que se hallan en proceso de convertirse en madres confrontan en su propio mundo psíquico un terremoto que sólo en parte se percibe desde el exterior.

Así, no pueden menos que preguntarse si el comienzo de su gravidez no señalará el principio de su fin (fin de la carrera, del papel social, de su libertad, de la belleza física, de la salud), además si esa revolución física que lleva alteraciones de equilibrio hasta entonces gozado, indicará la pérdida de su propia identidad, viéndose empujadas a poner en tela de juicio el significado de la vida por cuanto tiene de inexpresable esa deformación del cuerpo, que parecería también como descomposición de sí, anuncio de sufrimiento, de avance de alguien que amedida que crece, expropia y parece poder vivir sólo mediante la aniquilación del otro.

Es inevitable poner en tela de juicio las categorías mentales que dominan la interpretación de la existencia humana. Tales categorías, que la joven madre ha heredado a través del proceso de inculturación, la llevan a singularizar el sentido de su experiencia únicamente en términos negativos porque traducen las conclusiones que otros han extraído de las observaciones sobre la maternidad, consideradas como carga y honor de la mujer.

La mayor participación de la mujer en el mundo del trabajo incrementa a su vez el número de menores que crecen al margen del cuidado y la vigilancia de ambos padres, así como aquellos que ingresan de manera temprana a los circuitos informales del mercado de trabajo.

La pérdida de condiciones de bienestar, viviendas precarias y exposición a espacios agresivos como son los trabajos en la calle, hacen que diversos miembros de los hogares empobrecidos se encuentren en condición de elevado estrés. De aquí se deriva una problemática múltiple denominada “violencia” compartida por diferentes miembros de las familias.

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