Julio 17, 2007

¿Que valores enseñamos?

¿Qué te gustaría que tus hijos fueran de mayores?

Yo, contestaría que lo primero, que sean buenas personas. A partir de ahí, lo mismo me da que prefieran ser fontaneros como ingenieros aeronáuticos.

Por eso, es importante inculcar valores a nuestros hijos (autoestima, cordialidad, compañerismo, capacidad de pedir perdón y perdonar …). La tarea no es fácil, pero creo que merece la pena.

¿De qué valor podemos hablar hoy?

De la generosidad, del valor de no esperar nada a cambio. En clase hemos visto la vida de Teresa de Calcuta, la cual ya anciana, se esforzaba por hacer la vida más agradable a moribundos despreciados por sus propias familias, un día un jovén le pregunto qué le movia a hacer semejante labor, sacrificando su vida con gente que no conocía de nada. Contestó: “El que no sirve para servir, no sirve para vivir”.

La tendencia natural cuando somos pequeños es desear convertirnos en el centro del universo familiar, y no resulta difícil puesto que al niño se le mima, luego viene alguna experiencia en convencernos que debemos compartir con el hermano el coche, o los lápices de colores con el compañero, nos somos fáciles de convencer.

La generosidad es la tendencia a ayudar a los demás y a dar las cosas propias sin esperar nada a cambio, gracias a ellas contamos con grandes obras que provienen de personas que desinteresadamente han ofrecido su inteligencia y esfuerzo a la humanidad. Educar la generosidad tiene una gran importancia, como habilidad para relacionarnos con los demás y obligarnos a entender qué deseos puedan los demás tener y facilitará realizar un mundo más humano.

Para enseñar a un niño a que sea generoso, lo más eficaz es nuestro ejemplo. Cuando el niño ve cómo su padre cede el sitio a un anciano, o cómo su madre ayuda a subir la bolsa de la compra a la vecina, está viendo algo más que buena educación. El chico comprende que sus padres están anteponiendo las necesidades y comodidades de los demás a su propio interés y, como segunda enseñanza, no piden nada a cambio. Si, tras llevar a cabo este tipo de acciones, las comentamos juntos, les daremos la oportunidad de que reflexionen e interioricen.

También podemos contar a los niños cuentos en los que los protagonistas lleven a cabo acciones de generosidad con las personas que le rodean. El niño escucha atento el relato que su padre le hace, y como consecuencia de los actos del protagonista, descubre que recibe el cariño y la admiración de los demás. Estamos educando valores, ya que el héroe de nuestro cuento no recibe algo material, y estamos haciéndole ver que existen otras cosas por las cuales puede apreciarse a los demás. EJEMPLO DE CUENTO

Como tercera estrategia debemos controlar nuestro propio comportamiento. Si un niño aprende que su padre va a concederle cada cosa que pida, estamos educando el egoísmo y dando a lo material un valor excesivo. Advertirle de que no está bien quitarle el columpio a otro niño son sencillas herramientas para el día a día.

Las alabanzas y las frases cariñosas de los padres ante un comportamiento desprendido del niño son la recompensa ideal. No debemos utilizar regalos u otras cosas materiales, tenemos que demostrar a nuestro hijo que, con su comportamiento, ha logrado el respeto de los que tiene alrededor.

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